El primer día de regla para muchas personas que menstrúan suele venir acompañado de un dolor de ovarios que a veces es inaguantable. Hemos escuchado que es normal y hemos aprendido a tragarnos este discurso e ibuprofenos o sucedáneos hasta normalizarlo por completo. A medicarnos para convertirnos en personas funcionales que cumplen con unos ritmos de vida que son totalmente antinaturales.
Esta tarde tenía clase de baile. ¿Ir o no ir? (Qué dilema del primer mundo, ya ven ustedes). Podía haberme chutado un buen paracetamol de gramo y haberme plantado allí, y haberme marcado unos pasos de baile, y oye, por qué no, igual incluso hasta haber disfrutado, creyendo que el dolor se me había pasado.
«Solo conseguimos levantarnos con tres tazas de café, solo conseguimos dormirnos con pastillas, solo conseguimos aguantar el ritmo si es con medicamentos”, criticaba esta mañana Iñigo Errejón en la SER. Vivimos en una sociedad que apaga el síntoma pero no elimina la causa. ¿Escucho mi cuerpo o silencio la alerta y pongo el piloto automático?
En todo esto, la nueva función de WhatsApp que permite reproducir una nota de voz a mayor velocidad, ya que hablamos de patologías, más que un avance, lo que me parece es más bien, bastante sintomático de la vorágine neurótica y frenética en la que nos hemos metido.
La vida pasa muy rápido. ¿Quién tiene tiempo de escuchar un audio de 2 minutos? Yo personalmente pienso usarlo muchísimo.

Replica a Ezequiel Cancelar la respuesta