Pedir dos cafés con leche y unas tostadas con tomate, aceite, jamón y queso. Que te traigan la cuenta y pensar: se han olvidado de cobrarnos un café. Decírselo a la camarera.
–Perdona, creo que te falta por cobrarnos un café.
–No, va incluido en el desayuno. Son las tostadas y el café.
Esto y no saber nunca más qué es un café de especialidad.


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