No:
- Los ventiladores portátiles individuales: ¿podemos sudar como personas normales, por favor?
- Contar calorías.
- Ir en chancletas en la ciudad. Mantengamos el sentido civilizatorio: las chancletas en la ciudad solo deberían estar permitidas si esa ciudad tiene playa. En una ciudad interior, solo aptas para un plan de piscina.
- Los botellines de agua en sitios de playa a siete euros.
- Las pestañas postizas como abanicos.
- Las mochilas de cuerdas. Ni en verano, ni en invierno ni nunca, excepto si puedes contar tus años con los dedos de las manos.
- Decir que sí por compromiso.
- Los amantes aburridos.
- Los torreznos en cualquier sitio que no sea Soria o alrededores.
- Los patinetes eléctricos, maldito invento del demonio.
Sí:
- El amarillo. Toallas de playa a rayas color amarillo limón; el helado de limón.
- Comprarse helados en gasolineras de las afueras.
- Enamorarse y desenamorarse rápido y a menudo.
- Subirse a muchos trenes, intentar no ir corriendo.
- Intentar no ir corriendo, en general, a ningún sitio.
- Los sombreros.
- Aparcar a la primera, en una única maniobra. Fingir que no te das cuenta, esperar a que sea el otro quien lo elogie.
- Llegar a casa de la playa y abrirte una cerveza con satisfacción, como quien llega y echa los pies en alto en el sillón después de un largo día de trabajo.
- Comer a deshoras.
- Romper con tu peluquero.


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